La insoportable bloguedad del Ser

“El hombre, es el único animal para quien su propia existencia constituye un problema que tiene que resolver y del cual no puede escapar”. Erich Fromm

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Posts Tagged ‘Opinión’

La peor de las decepciones

Posted by zeptymuz352 en mayo 21, 2011

A Luis Alberto le gusta pensar que la vida es una inestable especie de “positivismo abstracto” porque bueno, ¿qué otra cosa podría ser? (se pregunta así mismo y después se contesta sin entenderse por haber inventado semejante término) y a decir verdad, no está tan alejado de la realidad en cuanto a ese concepto mismo de “su frase”.

Él piensa firmemente que las personas que ama son incapaces de llevar a cabo algo contrario a la naturaleza de ese “positivismo abstracto”, pero no se da cuenta tampoco que “cada cabeza es un mundo” y que la vida más que ser inestable, es una especie de interminables decepciones que llevan y conllevan dentro de si mismas, a más y más decepciones por seguir creyendo que “así deberían de ser las cosas”… no es así, la realidad es otra.

Hace poco vivió en carne propia una decepción: invirtió mucho tiempo en una persona, invirtió confianza, respeto, amor, comprensión, y demás sentimientos zalameros que para el caso, salen sobrando en este escrito, ¡y no por carecer de importancia!, simplemente tal vez, porque carecen de la misma. Solo digamos que se equivocó, solo eso.

-¡Vale madres! ¿Cómo pude confiar en esa persona?- (Se admira y así mismo se interroga desvaneciéndose en pensamientos inservibles). Propios de quien no termina de entender que lo que se piensa para otros, solo aplica para si mismo: ¿Quién engañó a quién? ¿Quié decepcionó a quié?

Luis Alberto no es tonto, cuando descubre la falacia cometida por esa persona a la cual pensaba o creía querer, amar  y estimar; se pregunta dejando atrás cualquier sentimiento inútil por concebir (como el enojo y la tristeza) y se pregunta: “¿Qué hice para merecer ésto? ¿Tuve culpa para que esto sucediera?” “¡NO!” (esa es su respuesta final a tales cuestionamientos).

Después analiza los sucesos, los deduce, los desmenuza (durante tres horas de himzopne, como a eso de las 3 de la madrugada y toma una decisión valiente): Se dice así mismo: “¡No más!, ¡no más! ¡Basta!”

Al siguiente día, se da el valor suficiente para decirle (con palabras habladas y vía telefónica) a esa persona que amaba, lo siguiente:

“Me preocupas, lo sabes. No contestabas ayer en la noche a mis mensajes y por ese motivo, fuí a tu casa para tocar el timbre y saber que te encontrabas bien, pero ¡Oh “sorprais”! Me doy cuenta del porqué  no contestabas a mis mensajes y a mis llamadas…” (Por respeto a Luis Alberto, me reservo los detalles y prosigo con el relato):

Luis Alberto termina diciendo lo siguiente: “Me siento decepcionado y no por tí, me siento decepcionado por mí!!, por haber creido que eras distinta, única y diferente. Esa es la peor de la decepciones. Te voy a decir lo siguiente y me duele, pero a la vez me siento seguro lo que voy a decir… ¡y creeme que no me voy a arrepentir!: Ya no quiero ser tu amigo, ya no quiero que seas mi amiga, ya no quiero tu amistad, ya no quiero que me hables, ni que me vuelvas a hablar… es todo, gracias y adios…”

Moraleja: ¡No existe!

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Realidad mágica

Posted by zeptymuz352 en abril 9, 2011

En un mundo alternativo caben todas las cosas, incluyendo los vacíos. La ausencia de luz es solo eso y termina enamorándose de la oscuridad como si fuera su compañera desamparada, no su igual, no su contraparte; no existen abandonos de ningún tipo, en ninguna parte.

El agua se mezcla con el aceite olvidando densidades, cualquier prototipo; eso solo sucede porque a alguien se le ocurrió semejante separación entre líquidos. Las nubes no flotan, solo se mantienen suspendidas y mirando hacia arriba porque el azul del cielo les ha hipnotizado y ahí siguen, absortas, entre muchos desvaríos.

El cielo de vez en cuando cambia de color, deja de ser azul para dar brillo a tonalidades entre naranja y rosa.  Dicen los que saben, que es por una acción de refracción de ángulos y luces solares filtradas en nuestra atmósfera. No es cierto, solo se ruboriza molesto por contemplaciones absortas de nubes sin trabajo ni beneficio. Deberían crear lluvia, se dice a si mismo.

Los árboles caminan en las noches cuando todos duermen y nadie los mira. Dan un paso para aquí, dan un paso para allá, y de repente se ponen a bailar un danzón torpe, inepto y aburrido. A ellos no les importa, nadie los observa, igual bailan su realidad, erguidos, entusiasmados, enardecidos.

Las luciérnagas salen en las noches encendidas, a iluminar su camino. Se sienten solas, desamparadas por algo no conseguido. No saben que es lo que buscan y entonces se encuentran así mismas, disfrutan de sus propias presencias. En la mañana, al escampar el alba, regresan a sus escondites sin tribulaciones, recuerdos ni olvidos.

Una tortuga se siente orgullosa por rebasar a un caracol, y el caracol, la mira con desdén, pues ha salido a comer, una lechuga roída. Un gato se sube a un árbol y después se avienta al vacío para caer de espaldas; quiere romper con esquemas y dejar en claro a la vez, que de vez cuando, si así lo desea, no va a caer de pie; como muchos lo hemos creido.

Pienso en todo esto, cuando me siento aburrido; es un escape a este mundo, a este mundo de hastíos…

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Necesito calma…

Posted by zeptymuz352 en marzo 31, 2011

El mundo enloquece a cada instante, tal parece que todos tenemos prisa por llegar a ninguna parte, por aspirar a esas ansias carnívoras de la nada. El 99.99% de la población mundial, desea todo sin producir el menor de los esfuerzos para conseguirlo.

Tú, yo, nosotros, , ustedes, ellos; solo eso: pronombres personales conjugando deseos, necesidades. Las palabras son y las hemos convertido en “todo lo que existe” y como tal, ahí se encuentran, a la espera de que cualquiera llegue y haga uso de ellas: promesas, promesas, promesas; no más…

Bien dicta el viejo y sabio adagio: “Del dicho al hecho, hay mucho trecho“… Decimos, pero no actuamos; prometemos, pero no cumplimos; esperamos, pero jamás estiramos la convicción por atrapar lo que tenemos enfrente y a la espera de ser conquistado.

Miedos, temores, ansias, esquelas, misivas por seguir pretextando lo simple, lo básico: ese complemento que nos hace falta para abarrotar el hueco con el que nacimos. Somos eso: botellas vacías a la espera de complementarse hasta el tope. Enchidas de plenitud, íntegras y culminantes.

¿Hasta cuándo? -me pregunto- y a la vez pienso que este es el momento preciso para contestarme: no necesito de Dios, ni de un ángel de la guarda (demasiado trabajo delegado por un irresponsable de sus actos a un conjunto de entes ficticios que a todas luces, no se interesan por nosotros). No necesito poner mi entendimiento en las riquezas, tal vez sea lo contrario: necesito poner riquezas en mi entendimiento, necesito entender. No necesito de una persona, ni de dos, ni de tres: necesito de la conjugación perfecta entre mi existencia y la de todas aquellas que amo y no terminan de aceptar lo que soy.

Yo lo acepto en este preciso momento: necesito de mí, necesito de tí, necesito de todos para conjugar ese verbo que escape por si mismo a todo modelo arquetípico, que se fugue a cualquier especie de retórica simple, llana, adulterada y falaz.

Necesito calma para no estallar desde mis adentros. Solo eso: Necesito calma, ¿quién me sigue?

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Seguridad y Unión

Posted by zeptymuz352 en marzo 24, 2011

Sirva este escrito a un par de hermosas personas que hoy en día, bendicen y le dan sentido a mi vida por el simple hecho de convivir conmigo: Mayra y Valeria, o visceversa… (el orden de los factores, no alteran mi consideración por ellas)

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Seamos honestos, cuando escuchamos el par de palabras que llevan por título este post, irremediablemente pensamos en las relaciones humanas; todas y cada una de ellas.

Existen muchas y variadas: la relación entre amigos, una relación fraternal y familiar (entre padres e hijos), la relación entre lo que deseamos y lo que tenemos (material y/o espiritual), ó en una relación de pareja. (Sí, líneas arriba dije “seamos honestos”, y por tal motivo, ahondemos un poco en éstas últimas…)

Las  relaciones entre pareja y en cierta etapa “adulta” de la vida, son las que mayor énfasis cobran sentido en nuestras existencias. Esperamos encontrar a la “persona idónea” para compartir nuestra vida, esperamos que esta persona llegue  a nosotros y entregue lo mejor de sí para sentirnos seguros, esperamos que una relación funcione en base a recibir lo que se necesita para engendrar con seguridad, una unión que nos proporcione bienestar. Esperamos, siempre esperamos…

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Personalmente procuro no anteponer el uso de la palabra “mí” o “mí@”, cuando se trata de definir este tipo de realciones: “mira, te presento a mi novi@”, “él, ella, es mi novi@”, etc. La palabra “mí@” conlleva a un cierto grado de neurotismo por controlar o no aceptar que el caos gobierna este universo, y que siempre termina por hacernos creer (equivocadamente),  que somos “dueños” de algo o de alguien.

El gran problema del amor, y como bien lo diría un escritor de cuyo nombre no puedo acordarme, es que todos esperamos recibirlo, pero no hacemos nada por ofrecerlo.

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Según mi experiencia, otro punto importante para encontrar un “equilibrio” entre la segurida y la unión entre parejas, (entre lo que esperamos, deseamos, ofrecemos o pretendemos ofrecer); es la aceptación: cuando aprendemos a aceptar lo que sentimos, lo que pensamos y creemos firmemente,  eliminamos todo tipo de prejuicios que obstruyen el buen funcionamiento de esa sabia capacidad  que nos otorga la naturaleza para relacionarnos. Entonces todo se facilita y la vida termina por aligerarse.

Lo peor que puede sucedernos en esta vida, es no arriegarnos a aceptar lo que sentimos, a no decir lo que pensamos y después, a no darle rienda suelta a ese sentimiento y pensamiento que podría llevarnos a algo bueno y equilibrado.

¿Seguridad? ¿De qué tipo? ¿Quieres seguridad simple y llana? ¡Cásate con alguien adinerado! ¿Unión? La unión se construye entre dos personas que miran hacia un mismo objetivo: plenitud, confianza, libertad y bajo las mismas reglas recíprocas de entendimiento mutuo. Nadie es el objeto de nadie y nadie sirve para el fin de otro.

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¿Segurida? ¿Unión? Dos palabras simples que conllevan dentro de si mucho… ¿Lo habían pensado de esa manera?

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Soy, seré, siempre fui…

Posted by zeptymuz352 en marzo 19, 2011

“Si amas sin despertar amor, esto es, si tu amor, en cuanto amor, no produce amor recíproco, si mediante una exteriorización vital como hombre amante no te conviertes en hombre amado, tu amor es impotente; una desgracia.”

Karl Marx

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Al mundo lo gobiernan las relaciones interpersonales: te conozco, nos conocimos, nos conocemos, ¿y después? Después siempre existe un “pero”, un eterno “pero…”

“Ok, me gustas, me agradas… pero…” Siempre existe un “pero” que termina bloqueando la fluidez de dichas relaciones.

¿Qué pretendemos? ¿Qué deseamos? ¿Qué queremos? ¿Qué esperamos? Esas son la interrogantes que nos limitan y siempre nos conducen a esperar, esperar… ¡Siempre esperar!

Todo mundo espera, pero nadie se detiene un segundo a oscultarse a sí mismo para cuestionar la contraparte, o mejor dicho, lo que podemos OFRECER…

¿Qué ofrecemos? ¡Nada! Siempre esperamos “algo” a cambio de lo que suponemos dar… ¡Si!, solo suponemos dar…

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¿Cuánto vale el amor de alguien que ni siquiera se valora a sí mismo? ¿Cuánto vale el amor de alguien que pretende y supone ofrecer algo (que se traduce en nada) y siempre está a la espera de la reciprocidad?

¿Qué somos? En el fondo, solo somos un saco de piel con carne, tripas, huesos (adentro) y un chingo de cosas más para ofrecer. No nos reprimamos y tampoco, neguemos esta simplicidad de nuestra existencia…

Inútil saber lo que hay en mí.
Inmóvil, yo sólo me acepto así.
Entro en mí.
Creo en mí.
Confío en mí.
Soy simplemente lo que siempre fui.
Lo que siempre fui.
No logro, me pregunto qué soy.
Me ahogo, quiero saber, me voy.
De esa realidad
no tengo edad.
Me pierdo en la eternidad.
Ahora soy simplemente lo que siempre fui.
Lo que siempre fui.
Lo que siempre fui.
Lo que siempre fui.


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El más grande filósofo

Posted by zeptymuz352 en febrero 19, 2011

A través de la historia de la humanidad han existido unos personajes que se han convertido en inmortales por los grandes avances que han llevado acabo por resolver los más grandes enigmas de nuestra inexplicable existencia. Quienes gustamos de todo esto, no dudaríamos en comprender que la referencia a todas luces nos conduce a la filosofía y sus más grandes exponentes.

Desde los antiguos griegos (que prácticamente son por antonomasia los mejores precursores en la materia) como Tales de Mileto, considerado uno de los siete sabios clásicos, pasando por Sócrates y sus discípulos, Platón y Aristóteles; hasta otros por así decirlo, de la época “D.C.” (después de Cristo) como lo son los exponentes de la filosofía cristiana, San Agustín; o la medieval o escolástica de Santo Tomás de Aquino, para llegar a otra época más moderna y considerada contemporánea: la de los grandes pensadores tales como, René Descartes, John Locke, David Hume o el considerado más grande filósofo de la época moderna, el alemán Fiedriech Nietzche.

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La idea de este post no trata de exponer a grandes rasgos la historia de la Filosofía, creo que no terminaríamos y más bien, nos aburriríamos con tan semejantes e ingentes datos al respecto. La idea de este post es la que lleva por título: “El más grande filósofo”. ¿Quién es el mejor de ellos?

El más grande filósofo y más fácil para entender, es aquel que no pierde nunca su capacidad de asombrarse o de asombrarnos con su sapiencia. Sí, así de simple podemos razonarlo… pero ¿quién de todos los anteriormente mencionados podría llevarse semejante título? No respondan a la pregunta, aquí está la respuesta: Nin-gu-no de ellos.

El más grande filósofo habido y por haber, no vivió épocas pasadas, modernas ni futuras. Este gran filósofo vive en nuestros presentes y en nuestros alrededores. Es tan omnipresente, que parece escapar de nuestro razocinio porque no terminamos de entender su grandilocuente simplicidad que otorga sentido a nuestras vidas. No se cansa nunca (o eso nos parece), es divertido, casi nunca se molesta (cuando lo hace, es porque de una u otra manera nosotros lo provocamos), parece desdoblarse así mismo porque está en todos lados, no podemos controlarlo.

Este gran filósofo se llama “niño” (y el término es abstracto, o sea, se refiere a los dos géneros; ya sea un varón o una damita) y siempre, siempre nos maravilla con su sola presencia y más aún cuando aprende a hilvanar palabras y todavía más, cuando esas palabras las razona con el desparpajo propio de los que aún no se han envenenado por la “inteligencia” absorta, enajenada y abstraída de nosotros los adultos. ¿No lo creen? He aquí un ejemplo de ello:

¿Te has preguntado por qué los perros viven menos que las personas?

Aquí la respuesta (por un niño de 6 años).

Siendo veterinario, fui llamado para examinar a un sabueso irlandés de 10 años de edad llamado Belker. Los dueños del perro: Ron, su esposa Lisa y su pequeño Shane, estaban muy apegados a Belker, y estaban esperando un milagro.

Examiné a Belker y descubrí que estaba muriendo de cáncer. Le dije a la familia que no podríamos hacer ya nada por Belker y me ofrecí para llevar cabo el procedimiento de eutanasia en su casa.

Hicimos los arreglos necesarios, Ron y Lisa dijeron que sería buena idea que el niño de 6 años, Shane observara el suceso. Ellos sintieron que Shane podría aprender algo de la experiencia.

Al día siguiente, sentí la familiar sensación en mi garganta cuando Belker fue rodeado por la familia. Shane se veía tranquilo, acariciaba al perro por última vez y yo me preguntaba si comprendía lo que estaba pasando. En unos cuantos minutos Belker “se quedó dormido” prácticamente para ya no despertar.

El pequeño niño parecía aceptar la transición de Belker sin ninguna dificultad o confusión. Nos sentamos todos por un momento preguntándonos el por qué del lamentable hecho de que la vida de las mascotas sea más corta que la de los humanos.
Shane, que había estado escuchando atentamente, dijo: ”Yo sé por qué.”

Sorprendidos, todos volteamos a mirarlo. Lo que dijo a continuación me maravilló, nunca he escuchado una explicación mas reconfortante que esta. Este momento cambió mi forma de ver la vida. Él dijo:

”La gente viene al mundo para poder aprender cómo vivir una buena vida, cómo amar a los demás todo el tiempo y ser buenas personas, ¿verdad?”

El niño de 6 años continuó:

”Bueno, como los perros ya saben como hacer todo eso, pues no tienen que quedarse por tanto tiempo como nosotros.”

Cada quien le da sentido a su vida como puede; y el presente escrito, no pretende inculcar sentimiento alguno que haga recapacitar al respecto. Quien así lo entienda, ¡maldito sea!

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(Dedicado a mi estimada amiga Diana Elizabeth y a la alegría que le otorga el hecho de experimentar una convivencia diaria para “lidiar” con un par de hermosos críos… y lo que le espera!!).


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¿Qué es un niño?

Posted by zeptymuz352 en diciembre 29, 2010

Existen dos cosas en este mundo que me indignan, me cagan y me hacen pensar que 180 millones de años de “evolución humana” han servido para una chingada!!

Los seres más indefensos dentro de nuestra indigna historia evolutiva son los animalitos y nuestros niños. A los primeros los cazamos para alimentarnos de ellos y luego, hipócritamente, los capturamos para domesticarlos y darles una mejor vida (por así decirlo y más hipócritamente), hacernos de su compañía… ¿y a los segundos?

A nuestra descendencia, solo la hemos traido para preservar la especie y acompañarnos en la porquería que hemos construido “inconscientemente” (seguimos con hipocrecías): este “mundo moderno”.

Yo creo que nuestros tatarabuelos los pitencantropus los cuidaban mejor aún en las peligrosas condiciones en que vivían al día para poder sobrevivir y claro está, por las fortuitas razones de que no tenían que hacerlo por dinero.

Hoy en día las cosas han cambiado al punto de rayar en la locura misma por no entender que esos seres indefensos, no tienen la culpa de lo que nos hemos convertido: Frankeinstains horrendos por un capricho “divino de imágenes y semejanzas” que en el fondo nos inventamos. ¡Maldito Dios que tooodo lo ve! ¡Lo odio por entrometido!

Pero vayamos al grano y como dirían en mí (¿tuyo, nuestro?) “pueblo”, ¡A lo que te truje Chencha!: volvamos al título de este post… ¿Qué es un niño?

Existe un escrito al respecto de Rodney Collin (que sépa la chingada quién es!!) y dice más o menos así, enlace: ¿Qué es un niño?

¿Ya lo leyeron? Ok… Ahora vean estas fotos y me dicen si están de acuerdo:

Ahora, con los poderes que me confiere el hecho de hacer lo que se me da la regalada gana con ese “pensamiento” arriba redirigido e incrustado en un enlace, me dispongo a reconvertirlo. Espero que les guste y si no es así, al menos léanlo:

“Entre la inocencia de la pérdida de infancia y la indignidad de la madurez, encontramos una encantadora criatura llamada niño que tiene que chingarle para subsistir.

Los niños vienen en diferentes medidas, pesos y colores (todo eso no importa, igual sirven para trabajar), pero todos tienen el mismo credo: sufrir cada segundo, de cada minuto, de cada hora, de cada día y de trabajar silenciosamente (su única arma para sobrevivir) cuando el último minuto se termina y los padres los meten a la cama con la idea de que no coman mucho y trabajen más.

A los niños se les encuentra dondequiera: en la construcción, debajo, dentro, trapeando, cargando, chingándole o brincando para que no se les venga encima lo que no pueden cargar. Las mamás los esperan abnegadas, las niñas trabajan por igual, los hermanos mayores los toleran silenciosamente, y sin saber porqué, trabajan junto a ellos; los adultos los ignoran como siempre y el cielo los ha dejado de proteger.

Un niño es la verdad inescrutable, silenciosa y con la cara sucia de las labores que realiza y que no son propias para él; la belleza marchita con una cortada en el dedo, la sabiduría con el chicle en el pelo y la esperanza del fruto con una rana metafórica en el bolsillo esperando que el maldito destino solo sea otra metáfora más de su propio destino.

Cuando estás ocupado, un niño es un carnaval de ganancias perdidas, de ruido desconsiderado para la maldita codicia de los adultos estultos, molesto y entrometido por no dar más. Cuando quieres que dé una buena impresión lo exhibes como el mejor de tus trabajadores, su cerebro se vuelve de gelatina porque no ha comido ni descansado o se transforma en una criatura salvaje y sádica orientada a destruir su propia vida por no comprender el mundo y a su propia desdicha.

Un niño es una combinación –tiene el apetito de un caballo pero no come igual, la digestión de un traga-espadas por no tener otra cosa en la panza mas que punzadas, la energía de una bomba atómica porque si lo golpeas, trabajará más, la curiosidad de un gato acorralado cuando piensa en cómo escapar de su desdicha, los pulmones de un dictador para gritar en silencio su dolor, la imaginación de Julio Verne para escaparse en 7 mil leguas de infortunio imaginario, la vergüenza de una violeta lejana para saber que esa flor tiene un aroma  que no ha de olfatear y solo puede aspirar a mirarla de lejos, la audacia de una trampa de fierro cuando se las ingenia a no seguir trabajando, el entusiasmo de una chinampina cuando explota dentro de sí para apagarse enseguida por no poder hacer nada y cuando hace algo tiene cinco dedos en cada mano para postergar todos su sueños, si para postergarlos unos minutos y seguir en sus labores propias de quien no las escogió.

Le encantan los helados porque se imagina ¿a qué sabrán?, las navajas para soñar que con ellas se cortan sus cadenas, las sierras porque jamás las han visto, las navidades que nunca disfrutarán, los libros con ilustraciones que solo se imaginan, las clases de música que les ofrecen los pajarillos que escuchan a lo lejos, las corbatas aunque no sepan para que sirven, los peluqueros ¿quienes son esos?, las niñas sí, sus compañeras hermosas que los acompañan en la desdicha, los abrigos ¿para qué sirven?, los adultos ¡detestables!… y la hora de acostarse, por fin a descansar…

Nadie más se levanta tan temprano, (solo ellos para seguir trabajando) ni se sienta a comer tarde porque no conocen otra hora después de caido el sol. Nadie más se divierte tanto con los árboles, perros y la brisa que los mismos que los han esclavizado. Nadie más puede traer en el bolsillo un cortaplumas oxidado, media manzana podrida, un metro de cordel, un saco vacío, dos pastillas de chicle masticado, seis monedas de ensueño, una honda fabricada con harapoz, un trozo de sustancia desconocida que tal vez sea tóxica y un auténtico anillo supersónico con un compartimiento secreto para escapar de la locura. ¡Todo imaginario!

Los niños son profundamente afectados por el ejemplo (Sí, de esta maldita realidad atiborrada de deseos), y en segundo término por las explicaciones que nunca les platican de su infortunio, cuando éstas son simples y claras: Tienes que trabajar para sobrevivir…

Lo más importante es que crezcan en un ambiente libre de negatividad, o sea: trabaja, trabaja, trabaja… e impulsados a tener confianza y a expresar su propio ser desmenbrado y amputado por la maldita codicia de este mundo.

Enséñalos a decir la verdad y después a que la callen, a ser honestos y sinceros pero siempre en silencio.

Eso es lo más importante… Oh sí!! Maravilloso mundo capitalista, maldita codicia, maldito dinero!!”

Preguntémosle a los niños de las fotos acerca de ese escrito: “¿Qué es un niño?”

Lo lamento, pero me adenlanté y contesto por ellos y sin pedirles permiso. Tal vez ellos sean menos mezquinos que yo, pero así lo veo, lo siento así por el alma de infante que creo aún conservar… 😦

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La aceptación de la ignominia

Posted by zeptymuz352 en diciembre 18, 2010

“Lo más atroz de las cosas malas de la gente mala, es el silencio de la gente buena”.

Mahatma Gandhi

“30 mil muertos” se dice fácil, no se ocupa para el enunciado más que un número y dos palabras para dictarlo. Olvidemos por un momento si esas vidas extintas de personas buenas o malas eran o no merecidas, eran o no necesarias.  A la muerte, supongo, no le interesan este tipo de estadísticas y dicernimientos asequibles y fáciles de digerir. Ante la muerte, creo que no existen medias tintas, se acepta por sí misma y por irremediablemente ineludible. Solo es cuestión de entender “el cómo, el cuándo, el dónde y por qué”.

¡Pero no!, no es la muerte la encargada y responsable de salvaguardar nuestra existencia; ella solo espera, con su paciencia inescrutable a que nosotros, los seres humanos, la caguemos y le adenlantemos (y porqué no, también), le carguemos un poco más (por así decirlo), de su ya de por sí atribulado trabajo…

Entonces (me pregunto y les pregunto): ¿quienes son responsables de salvaguardar nuestras vidas dentro de una sociedad, una cultura o uno de esos moldes creados por nosotros mismos y que llamamos “gobiernos”? ¿Quién ó quiénes? ¿En quiénes depositamos nuestras ilusiones (por no decir esperanzas) para que comanden dichos gobiernos? ¿Los políticos? ¡Bah! esos, de antemano sabemos que no sirven más que para enriquecerse a nuestras costillas. ¿Entonces quién puede ser el responsable de garantizarnos (¡no bienestar!), sino simplemente, un poco de seguridad para salir a la calle y sentirnos tranquilos?

Éstas, como las acaban de leer, son solo preguntas. Olvidémoslas, ¡a la chingada!, volvamos a los “30 mil muertos”… (y también a otro tipo de preguntas):

¿Quiénes eran? ¿Cómo se llamaban? ¿Qué hicieron para merecer morir? ¿Porqué? ¿Porqué? ¿Porqué…?

¿Tan indiferentes y pendejos nos hemos convertido para no poner un poco de atención en esto que nos afecta a todos? ¿Para no buscar un remedio que termine con tanto sufrimiento? ¿Hasta cuándo? ¿Hasta cuándo terminará este catálogo de agravios que no nos merecemos?

Ante antier, fueron 49 bebecitos en Sonora; no hay culpables… antier fueron estudiantes, civiles inocentes y 20 turistas masacrados por “equivocación” y “bajas colaterales”; no hay culpables… ayer (y vergonzosamente), una señora, una madre que solo pedía justicia por esclarecer el asesinato de su hija; no hay culpables, bueno, solo chivos expiatorios… y hoy, hoy no lo sé, no se lo deseo a nadie, pero podríamos ser tú, o yo… ¿Habrá culpables?

¿Y mañana? ¿Qué pasara mañana?

De nosotros y solo de nosotros depende que todo este catálogo de agravios no se repita; pero de esto último, no estoy seguro, solo son esperanzas, sueños guajiros…

Perdón, pero me declaro incompetente para entender que la razón y la alegría que nos hace únicos en este planeta, se nos ha escapado de las manos, me declaro imbécil por no entenderlo, por no comprender…

(Dedico este escrito a mi amiga Tere, por 1.- Haberme sugerido escribir al respecto y 2.- Por compartir conmigo la misma zozobra, la misma preocupación y la candidez de creer que podemos cambiar esta situación… ¿Cómo? No lo sé, ayúdenos por favor…)

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Un vendedor cualquiera vendiendo lectura apresurada

Posted by zeptymuz352 en diciembre 3, 2010

El fin de semana, deambulando en la FIL de Guadalajara y más que nada esperando a que mi querida amiga Zyanya se decidiera a comprar un disco de música en uno de esos estantes que ofrecen melomanía iconoclasta, comencé a curiosear en los alrededores a la búsqueda de algo interesante cuando me abordó un sujeto trajeado que me dijo (y tendiéndome su mano a manera de saludo):

-Hola, ¿ya le dieron su regalo?

A lo cuál pensé y contesté inmediátamente:

-¿Cómo? ¿Ya mataron a Calderón? ¿México ganó un mundial de futbol? ¿Ratzinger acaba de fallecer? ¿Cayó un meteorito en el Vaticano? ¿Elba Esther Gordillo se asfixió con su propia y crapulenta fealdad? (¡!)

El regordete mercachifle solo disimuló con una sonrisa y contestó atropelladamente (y sin responder a mis interrogantes):

-¿No le gustaría aprender a leer mil setecientas palabras por minuto?

-No, la verdad es que no lo había pensado y como no lo había pensado, pues he de suponer que no me interesa…

-¿De dónde nos visita?

-Vivo aquí, en Zapopan…

-¡Ah!, yo también, pero Zapopan, como dicen, es GRANDE…

-(¡Oh!, pensé hacia mis adentros empequeñecidos y contesté rápidamente): Vivo en Real Vallarta, ¿y mi regalo?

-Ah, pues mire, tenemos el caso de un médico cirujano de Aguascalientes que leía a razón de 660 palabras por minuto, pero después de comprar nuestro método de léctura rápida, aprendió a leer y comprender lo que leía, a razón de mil setecientas palabras por minuto, ¿se imagina usted cuánto conocimiento se ahorró? (Sic)…

(Neta que me contuve por no aplicarle el “¿sí?, pus guauuu!!”, y esperé que prosiguiera en su vendimia no sin antes contenerme aun más a contestarle sorprendido, ¡Y cómo lo logró!).

-¿Qué le parece? ¿A qué se dedica usted?

-Soy coleccionista de fracasos y gracias a mí, me gusta leer y no tengo prisa por hacerlo apresuradamente…

-¿Se puede saber la razón?

-¡Claro! (esperaba con ansias esa pregunta)… Mire, creo que el hábito a la lectura no existe porque es difícil, aburrido y a pocos les interesa. En lo personal, nunca había pensado siquiera en llevarlo a cabo de manera rápida como si se tratara de carreritas o como si me fueran a dar un premio de los Record’s Guinnes por realizarlo de esa manera. Pienso que primero deberíamos de inculcar el gusto por hacerlo y después vanagloriarnos por haberlo conseguido.

-Ok, gracias por su tiempo… (agradecimiento hipócrita antecedido por una cara de fuchi).

-De nada, suerte con su método… (respuesta con cara de sarcasmo antecedida y disimulada con un putamadral más, de sarcasmo).

Y tan tán, aquí termina esta breve historia…

Bueno bueno, no voy a terminar este escrito sin antes cuestionar el hecho de que ¿a quién chingao’s en su sano juicio y verdadera afición a la lectura, le interesa aprender a leer “mil setecientas palabras por minuto”? ¡Fuhta! Moraleja: no existe, o quién sabe, no lo sé, cada quién, ¿no les parece?

(Por cierto, a quien lea este escrito en menos tiempo de esas mil setecientas palabras por minuto, <<momento!! ¿si cuenta con esa cantidad palabras? ¡JAH!>> se le otorgará un pequeño espacio en este gran corazonsote que tengo y por haber demostrado que son bien chingones, oh, si…).

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Los retratistas urbanos mexicanos

Posted by zeptymuz352 en octubre 9, 2010

No necesariamente se necesita de una cámara fotográfica para retratar un acto, una situación o la idiosincracia de un pueblo para exhibirlo, mostrarlo o darlo a conocer. Afortunádamente, el acto en sí mismo de “retratar” cualquier cosa o situación que involucre un concepto como los anteriormente mencionados, no ocupa necesariamente del hecho de plasmar una imagen. También se puede plasmar ésta última o darle un énfasis mayor, por medio de las palabras escritas.

Las palabras escritas, sí, así como las utilizamos cotidianamente para describir una cosa o cualquier pendejada; de igual manera nos sirven para dañar, comunicarnos y por qué no, para hacer con ellas lo que se nos venga en gana!! Malo o bueno, feo o bonito, verdadero o falso… ¡Qué más da! (Bueno, siempre y cuando no las utilicemos para traicionar el concepto mismo de el uso para el cuál, las inventamos).

En México, y en mi opinión, existen un chingamadral de paisanos que utilizaron las palabras (escritas y habladas) para retratar nuestra cultura, nuestra pendejéz o idiosincracia; y así mismo, para dar a conocer su sentir y lo que pensaban al respecto de este hermoso país que de repente, perdió la cordura… ¿A quién me refiero?, Octavio Paz, ese gran ensayista y poeta mexicano que ganó un Nobel de Literatura y qué, en su su gran libro, llamado, El laberinto de la soledad, nos explicó con palabras simples el significado de los conceptos de (hirientes ¿o no?)  “la chingada o chingada”. A Jaime Sabines, ese gran poeta chiapaneco que supo plasmar con su poesía y excelente prosa, todo tipo de situaciones propias (y también universales) del pueblo mexicano…

¿Quién más? Existen un chingo, ¿quién me ayuda a recordarlos según su criterio?

La idea de este post, comienza por otro lado que involuntariamente, me llevó a escribir las lineas arriba interpretadas. La idea original, es la siguiente: Existen y existieron grandes músicos en México, pero (en mi criterio), existen dos a los cuales, he decidido rendirles un tributo: Chava Flores y Rodrigo González.

Quien haya visitado la Ciudad de México, o la conozca, comprenderá perféctamente la letra de las siguientes canciones en los siguientes videos. Uno al más puro estilo de la picardía e idiosincracia alegre que poseemos los mexicanos, y  la otra, de una generación nueva, setentera y más (por decirlo así), poética, desmadrosa y rockanrolera para describir la misma visión de los hechos, la misma visión de un mismo lugar, pero con diferente criterio . Espero que les guste:

Chava Flores:

Rodrigo González:

Chava Flores:

Rodrigo González:

Sí, y así como las medicinas del Dr. Simi, es lo mismo, pero mesmamente diferente, barato, y gratuito por conocerlo en este blog… 🙂

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