La insoportable bloguedad del Ser

“El hombre, es el único animal para quien su propia existencia constituye un problema que tiene que resolver y del cual no puede escapar”. Erich Fromm

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Posts Tagged ‘Idiosincracia’

La peor de las decepciones

Posted by zeptymuz352 en mayo 21, 2011

A Luis Alberto le gusta pensar que la vida es una inestable especie de “positivismo abstracto” porque bueno, ¿qué otra cosa podría ser? (se pregunta así mismo y después se contesta sin entenderse por haber inventado semejante término) y a decir verdad, no está tan alejado de la realidad en cuanto a ese concepto mismo de “su frase”.

Él piensa firmemente que las personas que ama son incapaces de llevar a cabo algo contrario a la naturaleza de ese “positivismo abstracto”, pero no se da cuenta tampoco que “cada cabeza es un mundo” y que la vida más que ser inestable, es una especie de interminables decepciones que llevan y conllevan dentro de si mismas, a más y más decepciones por seguir creyendo que “así deberían de ser las cosas”… no es así, la realidad es otra.

Hace poco vivió en carne propia una decepción: invirtió mucho tiempo en una persona, invirtió confianza, respeto, amor, comprensión, y demás sentimientos zalameros que para el caso, salen sobrando en este escrito, ¡y no por carecer de importancia!, simplemente tal vez, porque carecen de la misma. Solo digamos que se equivocó, solo eso.

-¡Vale madres! ¿Cómo pude confiar en esa persona?- (Se admira y así mismo se interroga desvaneciéndose en pensamientos inservibles). Propios de quien no termina de entender que lo que se piensa para otros, solo aplica para si mismo: ¿Quién engañó a quién? ¿Quié decepcionó a quié?

Luis Alberto no es tonto, cuando descubre la falacia cometida por esa persona a la cual pensaba o creía querer, amar  y estimar; se pregunta dejando atrás cualquier sentimiento inútil por concebir (como el enojo y la tristeza) y se pregunta: “¿Qué hice para merecer ésto? ¿Tuve culpa para que esto sucediera?” “¡NO!” (esa es su respuesta final a tales cuestionamientos).

Después analiza los sucesos, los deduce, los desmenuza (durante tres horas de himzopne, como a eso de las 3 de la madrugada y toma una decisión valiente): Se dice así mismo: “¡No más!, ¡no más! ¡Basta!”

Al siguiente día, se da el valor suficiente para decirle (con palabras habladas y vía telefónica) a esa persona que amaba, lo siguiente:

“Me preocupas, lo sabes. No contestabas ayer en la noche a mis mensajes y por ese motivo, fuí a tu casa para tocar el timbre y saber que te encontrabas bien, pero ¡Oh “sorprais”! Me doy cuenta del porqué  no contestabas a mis mensajes y a mis llamadas…” (Por respeto a Luis Alberto, me reservo los detalles y prosigo con el relato):

Luis Alberto termina diciendo lo siguiente: “Me siento decepcionado y no por tí, me siento decepcionado por mí!!, por haber creido que eras distinta, única y diferente. Esa es la peor de la decepciones. Te voy a decir lo siguiente y me duele, pero a la vez me siento seguro lo que voy a decir… ¡y creeme que no me voy a arrepentir!: Ya no quiero ser tu amigo, ya no quiero que seas mi amiga, ya no quiero tu amistad, ya no quiero que me hables, ni que me vuelvas a hablar… es todo, gracias y adios…”

Moraleja: ¡No existe!

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Necesito calma…

Posted by zeptymuz352 en marzo 31, 2011

El mundo enloquece a cada instante, tal parece que todos tenemos prisa por llegar a ninguna parte, por aspirar a esas ansias carnívoras de la nada. El 99.99% de la población mundial, desea todo sin producir el menor de los esfuerzos para conseguirlo.

Tú, yo, nosotros, , ustedes, ellos; solo eso: pronombres personales conjugando deseos, necesidades. Las palabras son y las hemos convertido en “todo lo que existe” y como tal, ahí se encuentran, a la espera de que cualquiera llegue y haga uso de ellas: promesas, promesas, promesas; no más…

Bien dicta el viejo y sabio adagio: “Del dicho al hecho, hay mucho trecho“… Decimos, pero no actuamos; prometemos, pero no cumplimos; esperamos, pero jamás estiramos la convicción por atrapar lo que tenemos enfrente y a la espera de ser conquistado.

Miedos, temores, ansias, esquelas, misivas por seguir pretextando lo simple, lo básico: ese complemento que nos hace falta para abarrotar el hueco con el que nacimos. Somos eso: botellas vacías a la espera de complementarse hasta el tope. Enchidas de plenitud, íntegras y culminantes.

¿Hasta cuándo? -me pregunto- y a la vez pienso que este es el momento preciso para contestarme: no necesito de Dios, ni de un ángel de la guarda (demasiado trabajo delegado por un irresponsable de sus actos a un conjunto de entes ficticios que a todas luces, no se interesan por nosotros). No necesito poner mi entendimiento en las riquezas, tal vez sea lo contrario: necesito poner riquezas en mi entendimiento, necesito entender. No necesito de una persona, ni de dos, ni de tres: necesito de la conjugación perfecta entre mi existencia y la de todas aquellas que amo y no terminan de aceptar lo que soy.

Yo lo acepto en este preciso momento: necesito de mí, necesito de tí, necesito de todos para conjugar ese verbo que escape por si mismo a todo modelo arquetípico, que se fugue a cualquier especie de retórica simple, llana, adulterada y falaz.

Necesito calma para no estallar desde mis adentros. Solo eso: Necesito calma, ¿quién me sigue?

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¿Qué es un niño?

Posted by zeptymuz352 en diciembre 29, 2010

Existen dos cosas en este mundo que me indignan, me cagan y me hacen pensar que 180 millones de años de “evolución humana” han servido para una chingada!!

Los seres más indefensos dentro de nuestra indigna historia evolutiva son los animalitos y nuestros niños. A los primeros los cazamos para alimentarnos de ellos y luego, hipócritamente, los capturamos para domesticarlos y darles una mejor vida (por así decirlo y más hipócritamente), hacernos de su compañía… ¿y a los segundos?

A nuestra descendencia, solo la hemos traido para preservar la especie y acompañarnos en la porquería que hemos construido “inconscientemente” (seguimos con hipocrecías): este “mundo moderno”.

Yo creo que nuestros tatarabuelos los pitencantropus los cuidaban mejor aún en las peligrosas condiciones en que vivían al día para poder sobrevivir y claro está, por las fortuitas razones de que no tenían que hacerlo por dinero.

Hoy en día las cosas han cambiado al punto de rayar en la locura misma por no entender que esos seres indefensos, no tienen la culpa de lo que nos hemos convertido: Frankeinstains horrendos por un capricho “divino de imágenes y semejanzas” que en el fondo nos inventamos. ¡Maldito Dios que tooodo lo ve! ¡Lo odio por entrometido!

Pero vayamos al grano y como dirían en mí (¿tuyo, nuestro?) “pueblo”, ¡A lo que te truje Chencha!: volvamos al título de este post… ¿Qué es un niño?

Existe un escrito al respecto de Rodney Collin (que sépa la chingada quién es!!) y dice más o menos así, enlace: ¿Qué es un niño?

¿Ya lo leyeron? Ok… Ahora vean estas fotos y me dicen si están de acuerdo:

Ahora, con los poderes que me confiere el hecho de hacer lo que se me da la regalada gana con ese “pensamiento” arriba redirigido e incrustado en un enlace, me dispongo a reconvertirlo. Espero que les guste y si no es así, al menos léanlo:

“Entre la inocencia de la pérdida de infancia y la indignidad de la madurez, encontramos una encantadora criatura llamada niño que tiene que chingarle para subsistir.

Los niños vienen en diferentes medidas, pesos y colores (todo eso no importa, igual sirven para trabajar), pero todos tienen el mismo credo: sufrir cada segundo, de cada minuto, de cada hora, de cada día y de trabajar silenciosamente (su única arma para sobrevivir) cuando el último minuto se termina y los padres los meten a la cama con la idea de que no coman mucho y trabajen más.

A los niños se les encuentra dondequiera: en la construcción, debajo, dentro, trapeando, cargando, chingándole o brincando para que no se les venga encima lo que no pueden cargar. Las mamás los esperan abnegadas, las niñas trabajan por igual, los hermanos mayores los toleran silenciosamente, y sin saber porqué, trabajan junto a ellos; los adultos los ignoran como siempre y el cielo los ha dejado de proteger.

Un niño es la verdad inescrutable, silenciosa y con la cara sucia de las labores que realiza y que no son propias para él; la belleza marchita con una cortada en el dedo, la sabiduría con el chicle en el pelo y la esperanza del fruto con una rana metafórica en el bolsillo esperando que el maldito destino solo sea otra metáfora más de su propio destino.

Cuando estás ocupado, un niño es un carnaval de ganancias perdidas, de ruido desconsiderado para la maldita codicia de los adultos estultos, molesto y entrometido por no dar más. Cuando quieres que dé una buena impresión lo exhibes como el mejor de tus trabajadores, su cerebro se vuelve de gelatina porque no ha comido ni descansado o se transforma en una criatura salvaje y sádica orientada a destruir su propia vida por no comprender el mundo y a su propia desdicha.

Un niño es una combinación –tiene el apetito de un caballo pero no come igual, la digestión de un traga-espadas por no tener otra cosa en la panza mas que punzadas, la energía de una bomba atómica porque si lo golpeas, trabajará más, la curiosidad de un gato acorralado cuando piensa en cómo escapar de su desdicha, los pulmones de un dictador para gritar en silencio su dolor, la imaginación de Julio Verne para escaparse en 7 mil leguas de infortunio imaginario, la vergüenza de una violeta lejana para saber que esa flor tiene un aroma  que no ha de olfatear y solo puede aspirar a mirarla de lejos, la audacia de una trampa de fierro cuando se las ingenia a no seguir trabajando, el entusiasmo de una chinampina cuando explota dentro de sí para apagarse enseguida por no poder hacer nada y cuando hace algo tiene cinco dedos en cada mano para postergar todos su sueños, si para postergarlos unos minutos y seguir en sus labores propias de quien no las escogió.

Le encantan los helados porque se imagina ¿a qué sabrán?, las navajas para soñar que con ellas se cortan sus cadenas, las sierras porque jamás las han visto, las navidades que nunca disfrutarán, los libros con ilustraciones que solo se imaginan, las clases de música que les ofrecen los pajarillos que escuchan a lo lejos, las corbatas aunque no sepan para que sirven, los peluqueros ¿quienes son esos?, las niñas sí, sus compañeras hermosas que los acompañan en la desdicha, los abrigos ¿para qué sirven?, los adultos ¡detestables!… y la hora de acostarse, por fin a descansar…

Nadie más se levanta tan temprano, (solo ellos para seguir trabajando) ni se sienta a comer tarde porque no conocen otra hora después de caido el sol. Nadie más se divierte tanto con los árboles, perros y la brisa que los mismos que los han esclavizado. Nadie más puede traer en el bolsillo un cortaplumas oxidado, media manzana podrida, un metro de cordel, un saco vacío, dos pastillas de chicle masticado, seis monedas de ensueño, una honda fabricada con harapoz, un trozo de sustancia desconocida que tal vez sea tóxica y un auténtico anillo supersónico con un compartimiento secreto para escapar de la locura. ¡Todo imaginario!

Los niños son profundamente afectados por el ejemplo (Sí, de esta maldita realidad atiborrada de deseos), y en segundo término por las explicaciones que nunca les platican de su infortunio, cuando éstas son simples y claras: Tienes que trabajar para sobrevivir…

Lo más importante es que crezcan en un ambiente libre de negatividad, o sea: trabaja, trabaja, trabaja… e impulsados a tener confianza y a expresar su propio ser desmenbrado y amputado por la maldita codicia de este mundo.

Enséñalos a decir la verdad y después a que la callen, a ser honestos y sinceros pero siempre en silencio.

Eso es lo más importante… Oh sí!! Maravilloso mundo capitalista, maldita codicia, maldito dinero!!”

Preguntémosle a los niños de las fotos acerca de ese escrito: “¿Qué es un niño?”

Lo lamento, pero me adenlanté y contesto por ellos y sin pedirles permiso. Tal vez ellos sean menos mezquinos que yo, pero así lo veo, lo siento así por el alma de infante que creo aún conservar… 😦

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Los retratistas urbanos mexicanos

Posted by zeptymuz352 en octubre 9, 2010

No necesariamente se necesita de una cámara fotográfica para retratar un acto, una situación o la idiosincracia de un pueblo para exhibirlo, mostrarlo o darlo a conocer. Afortunádamente, el acto en sí mismo de “retratar” cualquier cosa o situación que involucre un concepto como los anteriormente mencionados, no ocupa necesariamente del hecho de plasmar una imagen. También se puede plasmar ésta última o darle un énfasis mayor, por medio de las palabras escritas.

Las palabras escritas, sí, así como las utilizamos cotidianamente para describir una cosa o cualquier pendejada; de igual manera nos sirven para dañar, comunicarnos y por qué no, para hacer con ellas lo que se nos venga en gana!! Malo o bueno, feo o bonito, verdadero o falso… ¡Qué más da! (Bueno, siempre y cuando no las utilicemos para traicionar el concepto mismo de el uso para el cuál, las inventamos).

En México, y en mi opinión, existen un chingamadral de paisanos que utilizaron las palabras (escritas y habladas) para retratar nuestra cultura, nuestra pendejéz o idiosincracia; y así mismo, para dar a conocer su sentir y lo que pensaban al respecto de este hermoso país que de repente, perdió la cordura… ¿A quién me refiero?, Octavio Paz, ese gran ensayista y poeta mexicano que ganó un Nobel de Literatura y qué, en su su gran libro, llamado, El laberinto de la soledad, nos explicó con palabras simples el significado de los conceptos de (hirientes ¿o no?)  “la chingada o chingada”. A Jaime Sabines, ese gran poeta chiapaneco que supo plasmar con su poesía y excelente prosa, todo tipo de situaciones propias (y también universales) del pueblo mexicano…

¿Quién más? Existen un chingo, ¿quién me ayuda a recordarlos según su criterio?

La idea de este post, comienza por otro lado que involuntariamente, me llevó a escribir las lineas arriba interpretadas. La idea original, es la siguiente: Existen y existieron grandes músicos en México, pero (en mi criterio), existen dos a los cuales, he decidido rendirles un tributo: Chava Flores y Rodrigo González.

Quien haya visitado la Ciudad de México, o la conozca, comprenderá perféctamente la letra de las siguientes canciones en los siguientes videos. Uno al más puro estilo de la picardía e idiosincracia alegre que poseemos los mexicanos, y  la otra, de una generación nueva, setentera y más (por decirlo así), poética, desmadrosa y rockanrolera para describir la misma visión de los hechos, la misma visión de un mismo lugar, pero con diferente criterio . Espero que les guste:

Chava Flores:

Rodrigo González:

Chava Flores:

Rodrigo González:

Sí, y así como las medicinas del Dr. Simi, es lo mismo, pero mesmamente diferente, barato, y gratuito por conocerlo en este blog… 🙂

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