El mundo al revés (3ra. y última parte)
Publicado por zeptymuz352 en abril 2, 2011
Comencemos este escrito con un estracto del siguiente poema de Felipe Benítez Reyes:
“(…)Así que cuando sufras -y lo harás-
por alguien que te amó, procura siempre
acusarte a ti mismo de su olvido
porque fuiste cobarde o quizá fuiste ingrato.
Y aprende que la vida tiene un precio
que no puedes pagar continuamente.
Y aprende dignidad en tu derrota
agradeciendo a quien te quiso
el regalo fugaz de su hermosura(…)”
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“Así pasó, así sucedio”… y lo platicaremos (de manera displicente y conformista) en un futuro no escrito (aún), atiborrado de recuerdos y sentimientos inútiles que nos harán sentir culpables por esa equivocación. Obesos de cuerpo y raquíticos de alma, sin ilusiones propias y con la luz apagada en la mirada: viviremos al lado de una persona que no era la adecuada, la que realmente “queríamos” para compartir la existencia y hacerla más liviana mutuamente.
Añoranzas sobrevolaran nuestras cabecitas y terminaremos por engendrar complejos en nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos: ¡Genealogía neurótica! ¡Incapáz de desarrollarse así misma y para sí misma!
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Pero regresemos a El mundo al revés: “no faltará nada porque existe el dinero”. Ese adminículo capáz de comprar todo, excepto amor verdadero. Creeremos que existen las condiciones propicias y adecuadas para ser felices en un mundo que idolatra lo material, el ‘efectivo’, las posesiones, lo mundano. ¡Al demonio con las consideraciones noblez y leales!
Así pensamos dentro de la sociedad en la cual vivimos. Pluralizo, me involucro, pero no estoy de acuerdo.
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Dictamina un proverbio nahuatl lo siguiente: “Todo lo que es, dejará de ser… y todo lo que fue, volverá a ser.“
Cuando esto último suceda, espero que conservemos el tiempo necesario para corregir los errores cometidos en el pasado.
Si las cosas vuelven a ser como dictamina ese refrán, espero que sirvan para reconvertirlas y voltear al mundo a su estado original, y no a ese que conocemos hoy en día y que se encuentra alrevesado por la ausencia de lo que realmente sentimos, necesitamos, pero no nos atrevemos a aceptar…
FIN.